domingo, 29 de agosto de 2010

Historias

Ese amor era como un perro solitario,
siempre salía por la noche a buscar
las estrellas, giraba su hocico hacia
la luna para que los astros caigan
sobre su piel, dormía con cinco o seis
religiones sentadas a su lado,
y amaba a una única mujer,
tocaba blues en su mente, contaba
historias de otro mundo muy parecido
al nuestro, pero sobre todas las cosas
caminaba con un paso rápido como
la lluvia, había días en que el mundo
vestía otros colores solo para alegrarlo,
conversaba todos los días con un libro,
recordaba al padre de otros tiempos,
vivía lejos de su tierra, pero cerca de su
corazón, tenía un melocotón en la cabeza
que le daba vueltas sin parar, una vez se
le cayó y nunca más lo vi pasear por mi jardín.

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